martes, enero 03, 2006

One day back in 1993


Las ganas de escribir las he tenido desde enano, de hecho, hace poco encontré un cuento que empecé a escribir en marzo de 1997, cuando tenía dieciséis años y que relata mi primer día de clases en el Insituto Nacional, en un caluroooso día de marzo del 93. Es bien ñoño, pero lo quiero transcribir. Pretendía seguir con un cuento, pero bueno, este.... nunca terminé. La historia dice así....

"Cerca de las 13 horas, el calor que inundaba las calles de Santiago agobiaba mi mente y amenazaba con una densa jornada de impactos para aquel primer día de clases en el Instituto Nacional.
El auto colectivo avanzaba raudo, entremezclándose con el paisaje seco de fines de verano, mientras mis nervios raían mi carne internamente. Sentada a un lado iba mi mamá, que por su expresión, podría decirse que padecía la misma sensación que yo.
Una vez que llegamos al edificio que presenciaría el adiós a mi bullada niñez, mi madre, avistó a los papás de Marcelo, el único compañero de mi escuela que también había logrado la hazaña de ingresar al más antiguo y prestigioso colegio del país. El papá de este muchacho inmortalizó el momento en una tensa fotografía, segundos antes de entrar a la ceremonia de bienvenida que para muchos era sólo otra vuelta a clases en esas viejas aulas.
Al avanzar, encontré la fila de mi curso, el 7°I, y me ubiqué al final de ella. Y pasadas las 14 horas de ese lunes 5 de marzo, se nos dio el largo y aburridor saludo de parte del cuerpo docente y del rector.

Muchos niños tan nerviosos como yo sucumbieron ante el extenso discurso, pues el sol calentaba las cabezas y el sopor era algo generalizado. Hubo varios desmayados. Uno de los desplomes ocurrió justo a mi costado, cuando un joven desconocido cayó al suelo, espectacularmente, primero de rodillas para seguirlo en breves segundos el resto de su cuerpo, frente al desconcierto de los que le rodeábamos.
Este "evento" gatilló la primera interacción que tuve con uno de mis compañeros de curso, con el que hicimos sarcásticos comentarios acerca del derrumbe de quien minutos antes, había estado al lado nuestro.

Cristián, mi primer interlocutor, luego se convertiría en mi primer amigo, a pesar de lo inhumana que resultaba ser la atmósfera al interior de ese edificio.... "