sábado, noviembre 03, 2007

Cuento Viejo: "Madame American Sound"

"Llegué pasadas las 3AM a mi departamento, luego de la despedida con los amigos, un poco arriba de la bola, pero ni tanto ya que tenía que llegar a hacer mi bolso con el equipaje que me acompañaría por todos estos meses acá en los sures. Mi vuelo salía de la capital con destino a Punta Arenas a las 7:20AM y a las 6 AM me iba a pasar a buscar el transfer. Así que no dormí. Guardé mis pilchas, lo que me tomó un par de horas y luego me entretuve grabando unos cds mientras esperaba la hora precisa. A las 6:05 llegó el auto. Corrí, para no retrasar a los demás pasajeros. Pero para mi sorpresa yo era el primer pasajero. PLOP! ¬¬

Nos fuimos a buscar a una pareja de brasileños, los que luego de 20 minutos de espera , supimos que estaban en otro hotel. ¡Partimos excelente! A las 6:30 pasamos a buscar a los últimos, un matrimonio del tipo “American Sound” que se demoró otros 20 relajados minutos en llegar e instalarse en la van. Ella, una mujer de unos 45 años, de curvas porcinas, pantalones de cuerina rock style y de pelo motudo naranja-amarillento mojado -pues venía recién saliendo de la ducha- fue quien inspiró mi largo rosario mental en base a la sarta de chuchadas que he aprendido en estos 25 años de vida. Ya eran las 6:50 a.m. y esa era mi hora de presentación en el aeropuerto. Si le hubiese podido pegar una patada en el hocico a la vieja, se la hubiese pegado, ya que además, puso sus “pieses” sin calcetines, sobre mi parka!!!… Ya no cabía en mí de tanta felicidad. No sé cual habrá sido mi cara, pero los sacó en menos de 10 segundos. En ese intertanto, decidí recordarle al conductor que esa era la hora de mi check-in en el aeropuerto (y estábamos en Lyon con Irarrázabal) y que si perdía el avión -que despegaba dentro de 30 minutos- me tendría que pagar ÉL MISMO mi pasaje. No sé cómo lo hizo, pero en 7 minutos logramos atravesar Santiago desde Providencia con Eliodoro Yáñez hasta las puertas del aeropuerto (pasando cuanto semáforo en rojo se cruzara y casi volcándonos en plena Costanera Norte). Al bajarme, la vieja “American Sound” me sugirió amablemente: “Llegamos… no estay tan apurao??”… pero preferí no responderle, si no la cosa se iba a poner más fea que su pelo… y eso ya hubiese sido demasiado para ser recién las 7 am.

Gracias a los santos llegué vivo al aeropuerto. Me embarqué de los últimos, con llamado por altavoz incluido jajajaja pero no perdí el avión. Y acá estoy, de nuevo en la Patagonia hace ya un mes y medio. Bueno, han pasado bastantes cosas, entre ellas puedo contar muy feliz que nos cambiamos de casa, estamos viviendo en Natales, no en Punta Arenas, y ya no seguimos viviendo con la Carlita, porque se puso muy quisquillosa la chiquilla (acá la gente magallánica como que peina bastante la muñeca… pero eso dejémoslo mejor como tema para otro día). La casa es E-NOR-ME.

Ayer desperté y estaba todo nevado… hacía varias semanas que no nevaba, lo que sirvió para ver si la casa tenía goteras y si soportaba el frío. Se veía tan lindo el patio (que es enorme también) lleno de nieve, deben haber caído unos 7cm, lo que es harto para estas fechas. Bueno, eso. Una particularidad de la casa es que está frente frente a la discuuu local, la “Milodón”, así que si hay ganas de salirch, es sólo cosa de cruzar la calle en línea recta. Jejejeje."



Relato escrito en Septiembre de 2006 en Puerto Natales,
XII Región.



1 Comments:

Blogger Daven said...

JJAjajja buenísima, me quedo con la frase "de curvas porcinas" xDDDDDDDDDD (me reí mucho)

Saludos ^^

2:27 p. m.  

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